viernes, 20 de septiembre de 2019

Carmina Albaladejo






La historia de la familia Pujadas es un relato de tradición artesanal y pasión por la calidad, que cinco generaciones después sigue más vivo que nunca. Todo comenzaba en 1866, con la apertura de un pequeño taller de zapatos hechos a medida en Mallorca, por Matías Pujadas. Su hijo Mateo continuó su labor y, en 1905, abrió una de las primeras fábricas de zapatos “cosido Goodyear” en las Islas Baleares. Algunos siglos después, José Albaladejo Pujadas, bisnieto del pionero, tras formarse con los mejores zapateros de Florencia, decidió fundar en Inca una de las mayores empresas zapateras de España, que en los años 80 llegó a fabricar un millón de pares de zapatos al año. Pero no fue hasta 1997 cuando José Albaladejo fundó -junto a su mujer y algunos de sus hijos- Carmina Shoemaker, con la inquietud de poner en común todos los conocimientos técnicos y artísticos acumulados tras varias generaciones zapateras, y con la ilusión de fabricar solo zapatos de “cosido Goodyear” de calidad tanto para hombre como para mujer.
En poco tiempo, Carmina Shoemaker se ha convertido en una de las más distinguidas casas zapateras del mundo, gracias a su concepto de pequeñas producciones, manufacturadas con pasión por maestros artesanos del calzado, utilizando solo los mejores materias primas: Shell Cordovan de Horween, los mejores Box-Calf franceses, las suelas curtidas tradicionalmente por Remdenbach Jr., o exclusivas pieles exóticas como el alligatore, el lagarto o pitón.

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